Espacio Escénico Aída Gómez
Calle de San Romualdo, 26
28037 Madrid
Producciones
Espectáculos que nacen de una mirada propia
Aída Gómez ha creado espectáculos que unen la tradición de la danza española con una visión contemporánea, llevando a escena propuestas de gran personalidad artística y escénica.
Salomé
Una pasión desbordada que convierte el deseo en tragedia
Herodes vive hipnotizado por su hijastra Salomé, hija de Herodías, y desea que baile para él. Herodías la incita a hacerlo, sin importarle acercarla a los brazos del rey. Sin embargo, Salomé se niega, pues su interés está puesto únicamente en Juan el Bautista, el predicador al que, por otra parte, Herodes teme.
Salomé intenta seducir al discípulo de Jesús, pero su condición de hombre santo le impide dejarse llevar por sus sentimientos. Decepcionada y frustrada, accede finalmente a bailar para su padrastro la danza de los siete velos, en una interpretación sensual y frenética. Fascinado por el baile, Herodes le promete concederle cuanto le pida. La sorpresa llega cuando la despechada Salomé reclama la cabeza de Juan. Una historia de pasión exacerbada, deseo y tragedia.
La creación cuenta con la dirección artística de Aída Gómez y la dirección de escena de Carlos Saura. La composición musical corre a cargo de Roque Baños, con la colaboración de Tomatito, mientras que la coreografía fue realizada por José Antonio. La propuesta escénica se completa con el diseño de luces de Nicolás Fischtel y el diseño de vestuario de Pedro Moreno, elementos que contribuyen a construir la atmósfera intensa y dramática del espectáculo.
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Permíteme Bailarte
Permíteme bailarte se estrenó el 4 de mayo de 2008 en el Teatro Albéniz de Madrid como una creación dedicada a recuperar y reivindicar la Escuela Bolera y el Clásico Español. Aída Gómez llevó al escenario una tradición fundamental de la danza española, con el propósito de mantener vivo un lenguaje escénico que comenzaba a perder presencia.
El espectáculo propone un recorrido por diferentes épocas, estilos y formas de entender la danza española, combinando repertorio tradicional y nuevas creaciones coreográficas. Una propuesta concebida para acercar al público la riqueza de un patrimonio construido a través del tiempo y hacerlo dialogar con una mirada contemporánea.
La tradición que vuelve a bailar
El programa reúne piezas vinculadas a la Escuela Bolera, el Clásico Español, el folclore y el flamenco. Obras como Bolero 1830, Goyescas, La vida breve, Asturias, Castilla, Fandango del Candil, Jaleo, Fandango o Capricho español conviven con creaciones concebidas específicamente para el espectáculo.
Las coreografías llevan la firma de Aída Gómez, Rubén Olmo, Christian Lozano y Mariemma, mientras que el repertorio musical reúne obras de compositores como Enrique Granados, Manuel de Falla, Isaac Albéniz, Luigi Boccherini y Rimsky-Korsakov, junto a composiciones de Juan Parrilla y otros autores. El vestuario fue diseñado por Roger Salas, Miguel Crespi y Aída Gómez, con iluminación de Juanjo Llorens.
Más allá de recuperar un repertorio, Permíteme bailarte se convierte en una reivindicación de la danza española y de la necesidad de preservar sus diferentes lenguajes. Aída Gómez plantea así un espectáculo que mira hacia la tradición sin convertirla en una pieza de museo, sino en un patrimonio vivo capaz de seguir evolucionando sobre el escenario.
Una tragedia de amor, deseo y celos
Carmen
Carmen, inspirada en la célebre novela de Prosper Mérimée y en la ópera de Georges Bizet, lleva a escena una historia marcada por la libertad, el deseo y los celos. Estrenada en 2006 en el Teatro Villamarta de Jerez, la creación de Aída Gómez revisita uno de los grandes mitos de la cultura española desde el lenguaje de la danza.
Una pasión condenada
En la Sevilla de finales del siglo XIX, Carmen, la cigarrera, es detenida tras una pelea en la Fábrica de Tabacos. Don José recibe el encargo de conducirla a prisión, pero la seducción de Carmen cambia su destino. Tras facilitar su fuga, el soldado es arrestado y degradado. Más tarde, la aparición de Escamillo, el torero, despierta una nueva pasión en Carmen y precipita el enfrentamiento definitivo con Don José. En la plaza de toros, ella decide poner fin a su relación y devolverle el anillo que simbolizaba su amor. Cegado por los celos, Don José acaba con su vida.
Una creación escénica
La producción cuenta con la dirección artística y coreografía de Aída Gómez, la dirección escénica de Emilio Sagi y la dirección musical de José Antonio Rodríguez. La música parte de la obra de Georges Bizet, con orquestación de Miguel Roa y composición adicional de J. A. Rodríguez. El universo visual se completa con el diseño de luces de Nicolás Fischtel y el vestuario de Miguel Crespi, dando forma a una Carmen intensa, dramática y profundamente escénica.
Carmen, la crítica
El estreno de Carmen despertó una notable atención en la prensa de Andalucía. Las críticas destacaron especialmente la sensualidad de la propuesta, la calidad del baile, la música y la cuidada estética de la puesta en escena, al tiempo que señalaron algunos aspectos susceptibles de evolución en un espectáculo de nueva creación.
Una Carmen de sensualidad estilizada
Diario de Jerez · 3 de septiembre de 2006
Con más de Veinte artistas en escena, Gómez presenta a una Cármen de frágil y estilizada sensualidad.
… la personal revisión de un mito inmortal, Carmen, de Prosper Mérimée y que lanzó a la fama al compositor George Bizet. Una obra a la que han revilalizado en el mundo de la literatura, del cine, del teatro, en la ópera… Ahora Aída Gómez la nutre de frágil y estilizada Sensualidad…
Una Carmen más sexy y perversa que nunca
Diario de Cádiz · D. Fernández · 10 de marzo de 2006
JEREZ. El estreno absoluto del último montaje de Aída Gómez, anoche, en el Teatro Villamarta, puso al público en pie cuando se bajó el telón. Su visión de la inmortal Carmen -basada en la novela de Mérimée, que llevó a la fama a Bizet- más sexy y perversa que nunca gustó al respetable tanto por su baile delicado y colorido como por su música y las coreografías de estética impecable.
El flamenco, la danza y la ópera compusieron una figura que Aída moldeó a su antojo. La artista ha sacrificado el guión, incluso sin desarrollar personajes como Don José a fin de poner el acento en los actos donde entiende que el baile puede adquirir más vida junto a la música. Como unas castañuelas, la ópera se gustó cada vez que Aída y el cuerpo de baile danzaron bajo su batuta. Desde la sencillez, el clásico demostró que todo es posible.
El objetivo fue llenar el escenario de danza clásica de factura excelente y se consiguió de sobras, pese a que quedó patente que se trata de la puesta de largo de un espectáculo que ahora habrá que pulir un pelín.
Tres batas de cola y sendos mantones; bailarines repartidos por todo el escenario; Lillias transformado en flamenca invitando a bailar al primero que se le presenta; los soldados dando la ronda, de alcohol, se entiende, y sacando a bailar a la bella clientela; la sensual Carmen mostrando sus hechuras irresistibles de mujer… Todo ello fue capaz de juntar Aída Gómez en un único acto, aunque en algunas ocasiones con demasiados apuros.
Almas
Almas es un espectáculo concebido en formato de cámara que reúne una cuidada selección de los mejores solos, dúos y pasos a tres de la trayectoria de Aída Gómez y de su compañía de danza española.
La propuesta recorre diferentes estilos y formas de la danza española, condensando en un mismo espectáculo algunos de los momentos más representativos de una trayectoria marcada por la diversidad artística, el rigor técnico y una profunda personalidad interpretativa. La dirección artística y la coreografía corren a cargo de Aída Gómez, junto a Christian Lozano.
El repertorio musical reúne obras de Isaac Albéniz, Manuel de Falla, J. A. Rodríguez y Juan Parrilla, mientras que la propuesta escénica se completa con el diseño de luces de Nicolás Fischtel y Juanjo Llorens, creando un formato íntimo en el que la danza y sus intérpretes adquieren todo el protagonismo.
Aída Gómez, esencia y vanguardia de la danza española
Aída Gómez, esencia y vanguardia de la danza española es una exposición panorámica dedicada a la trayectoria de una de las figuras más destacadas de la danza española de su generación. Una muestra que recorre su evolución artística y su contribución a la preservación y renovación de un patrimonio escénico único.
La exposición pone en valor una carrera marcada por la inquietud, el talento y la búsqueda constante de nuevos lenguajes. Aída Gómez se convirtió en la directora más joven del Ballet Nacional de España y consolidó una trayectoria de dimensión internacional, trabajando junto a grandes nombres de la escena como Antonio Gades, Maurice Béjart, Carlos Saura y Joaquín Cortés.
Una trayectoria convertida en memoria
Entre sus principales referentes se encuentra Antonio Ruiz Soler, quien la descubrió cuando tenía 14 años y la incorporó a las filas de la compañía titular española. Este encuentro marcó el inicio de una carrera artística que continuaría con su incorporación al Ballet Nacional de España y, posteriormente, con la creación de su propia compañía.
Desde entonces, Aída Gómez ha desarrollado una trayectoria internacional vinculada tanto a la creación de nuevos espectáculos como a la recuperación consciente del patrimonio coreográfico y estilístico de la danza española, con especial atención a la Escuela Bolera y a las distintas formas que integran este amplio legado artístico.
La muestra reúne trajes, accesorios, fotografías, películas, premios y recuerdos personales que permiten recorrer las diferentes etapas de su trayectoria y acercarse a la dimensión artística y humana de una figura excepcional de las artes escénicas.
A través de estos testimonios, la exposición construye el retrato de una artista que ha sabido unir tradición y vanguardia, manteniendo vivo el legado de la danza española mientras continúa explorando nuevas formas de expresión sobre los escenarios.
Adalí
Entre la tradición y el futuro, somos lo que bailamos
Dentro del universo de la Danza Española, el Baile Flamenco ocupa un lugar esencial, definitorio e influyente. Adalí parte de esa poderosa tradición para mirar hacia el futuro, planteando el reto de conservar sus raíces al tiempo que se recrean desde la sensibilidad y los lenguajes de nuestro tiempo.
Adalí, nombre propio que también significa Madrid en lengua calé, propone un viaje hacia el interior del flamenco, pero no hacia su pasado. La música y la coreografía dialogan entre lo ancestral y la técnica contemporánea, recorriendo las esencias de un arte que ha sabido evolucionar y relacionarse históricamente con las vanguardias.
Rondeña, Farruca, Alegrías, Tangos, Seguidilla y Soleá sirven como punto de partida para una nueva creación coreográfica en la que conviven baile coral, baile solista e interpretación instrumental. Estrenado el 12 de junio de 2012 en los Teatros del Canal, el espectáculo cuenta con dirección artística y coreografía de Aída Gómez, coreografía de Christian Lozano y Eduardo Guerrero, música de Juan Parrilla, iluminación de Nicolás Fischtel y escenografía de Alfonso Barajas.
La crítica a Adalí
La Razón · C. David Carrón
Precisamente porque Aída Gómez es bailarina y no bailaora su programa acapara el interés en un certamen como Suma Flamenca. La coreógrafa, que ha transitado por el baile español y la escuela bolera, cerca en compás, pero lejos en técnica del flamenco, aborda desde su perspectiva los distintos palos jondos en «Adalí». Aída Gómez ha mandado «tunear» la rondeña, la seguidilla, los tangos, las alegrías… a Juan Parrilla, pero ella no se traviste, no taconea dos mil veces por minuto, ni falta que hace. El flamenco gracias a su técnica puede perder espontaneidad, pero gana en giros, saltos y brazos. Las castañuelas, que la ex directora del Ballet Nacional de España hace repicar como nadie, logran un efecto sonoro tan espectacular como el del tacón, la bata de cola serpentea con alegría gracias a esas piernas forjadas frente a la barra…
«Adalí» tiene la suerte además de contar con un bailarín en estado de gracia, Eduardo Guerrero, tan dotado para el flamenco como para bailar sin zapatos, con unos brazos tan elegantes como su jonda figura. Hubo pasajes del espectáculo en que él solo consiguió evocar la figura de Gades por su técnica privilegiada sin alardes. La voz fue lo único que pareció no estar a la altura de un montaje que mimó cada detalle desde el mar rojo de tela que envuelve a la protagonista desde el primer instante.
Si algo podemos reprocharle a Gómez es que esbozó rupturas que no se atrevió a consumar, pero aún tiene tiempo de exprimir el flamenco como lo ha hecho con otros géneros.
El País · Roger Salas
Uno de los espectáculos más esperados de la Suma Flamenca era esta creación de Aída Gómez, que hay que decirlo de entrada, ayer cumplía años y está en su plenitud. No solo es sin fisuras la mejor bailarina española a tres generaciones vista, sino que aúna creación, rigor, inventiva y esencia coréutica mayor, la que da clase al género, la que le garantiza su trascendencia más allá de tanto experimento banal del que estamos rodeados. Su baile es limpio, desgrana sencillez en la exposición y complejidad en la ejecutoria; lo musical se impone y da el brillo.
Gómez ha arriesgado y mucho en Adalí, pero ha salido por la puerta grande. Los elementos convocados han respondido: música espléndida, desde su riqueza melódica a las orquestaciones y que colocan a Juan Parrilla por fin en el sitio merecido y dos bailarines muy diferentes entre sí para acompañar a esta princesa madrileña de la danza. Christian Lozano, bailarín de escuela barcelonés, refinado, preciso y Eduardo Guerrero, con su poso vernáculo, su sanguínea manera de enfrentar la parte seria del baile de tradición.
Porque en Adalí hay también tradiciones bien entendidas y asimiladas, llevadas a la actualidad estética sin estridencias, con buen gusto, con referencias sutiles al cabaret de los años treinta o a la espectacularidad teatral geométrica y de afilado contemporáneo. Todo encaja porque se ha hecho a conciencia.
Las castañuelas de Aída son un argumento aparte y parte consustancial de su virtuosismo, de su particularidad y de su excelencia; maneja los palillos a la manera de una partitura, en la más esmerada y detallista sonoridad, dando una clase magistral de registros.
Entre la escuela española y el flamencoDonde los grandes maestros dejan huella
Aprende de Aída Gómez y de grandes profesionales en un espacio donde la experiencia, la técnica y la pasión por la danza se comparten y transmiten a nuevas generaciones.